Mi Presentación en sociedad

  Buenas tardes gentes del mundo rural, y los que no lo sois, pues también, buenas tardes.

El mundo rural....(suspiro), qué bucólico me lo pintaba a mi misma aquel día, hace 10 u 11 años, ni lo recuerdo ya,  qué decidí hacer las maletas, agarrar a mi chrurumbel y mudarme a este idílico mundo que creía conocer, amar, adorar, necesitar, ya sabéis, el tema de siempre, vida tranquila, pausada, meditaciones junto a la lumbre de una chimenea encendida mientras veo nevar, cultivar mi propia huerta con productos que yo he criado, cuidado, hablado, mimado, como si de mi propio hijo se tratase, vivir rodeada de alegres canes, de gentes maravillosas (en este supuesto, las gentes con las que convivo en alegre vecindad sí son maravillosas), mariposas en primavera, olor a lavanda fresca en la casa, lo más parecido a una escena de Sorolla.

Pero no, queridos míos, no todo resultó ser tan bucólico, ni idílico, ni maravilloso, ni gratificante, nada de zen, ni de meditaciones al son del gong (imaginario), tiene su punto, he de decirlo, pero su punto de suspensión, porque la fortaleza mental que tienes que poseer para sobrevivir en esta jungla es lo más parecido a una partidita al Jumanji, si, no exagero.

Lo primero de todo, coa que ya no ocurre, la nevada monumental que cayó  aquel año que decidí instalarme en el monte fue de proporciones descomunales, eso me pareció a mí y así lo guardo en mi recuerdo. Yo había oído hablar de los quitanieves, es más, lo había visto en la tele y todo...pero no, fijaros vosotros que aquí no los ví, solo veía nieve, me daba un poco igual porque entre otras temeridades, carezco de carnet de conducir con lo cual me da igual que no exista carretera por la que circular, pero bueno, haberla haila, de verdad, lo que no había eran quitanieves. Más tarde me enteré, en medio de mi primera crisis existencial, de que hay quitanieves, el problema es si son de la Junta...de Diputación...si yo quito hasta aquí y al resto que les den....(suspiro),pero como digo no era algo vital.

Segundo punto, la chimenea, en serio, aseguraros de que está limpia, el tubo, a menos que queráis convertir vuestra casa en la Caverna de Platón.

La leña....motosierra en mano...existen las suertes...para mi no que no soy del pueblo, solo tengo casa en el pueblo, porque es muy distinto ser que ser, me entendéis, ¿no? La cosa es que mejor que compréis la maldita leña y la apiléis en un lugar seco, os hagáis con cien cajas de pastillas para encender el fuego y no tiréis ni un solo periódico viejo porque nunca se sabe cuando los vais a necesitar y...creerme...los vais a necesitar.

Tercer punto: olvidaros del transporte público, no existe. Cuando digo que no existe, es tal cual. Es decir, yo, personalmente, estoy vendida a menos que haga uso de la bicicleta...cuando no estamos a -2 ni hay niebla ni llueve....es decir, estoy vendida.

Cuarto punto, podría hablaros de la sanidad rural, tengo un medico de cabecera estupendo, gracias a los dioses, y el 112 funciona estupendamente. La seguridad....bueno, os comenté mi sueño de los canes...pues eso, unos tres canes dispuestos a defender el hogar es lo mejor, dejaros de alarmas que no sirven para nada, en serio, nadie las hace caso.

Prepararos para ser el blanco continuo de los chismes, vamos, yo he hecho cosas que no soy consciente de haberlas hecho, debo tener una vida en el metaverso paralelo a este...no se cómo será, pero bueno.

AHHHHHH!!! El tema de encontrar trabajo, misión imposible, bueno, si te desplazas a la ciudad de la que has huido lo tendrás, al loro con el precio de los carburantes, porque, como dije, no hay transporte publico y si lo hay, las frecuencias no están hechas para los comunes mortales que tenemos que trabajar para vivir.

Creo que ya os he desencantado un poco, no era mi intención, en el próximo post os encantaré un poco más.




Comentarios

Entradas populares